Estatuto de la Universidad de Buenos Aires

IV.- La Universidad es prescindente en materia ideológica, política y religiosa, asegura dentro de su recinto la más amplía libertad de investigación y de expresión, pero no se desentiende de los problemas sociales, políticos e ideológicos, sino que los estudia científicamente.

¿Qué es Sociedad y Estado?

Sociedad y Estado, junto con Pensamiento Científico, es una materia que es común a todas las carreras que se dictan en la Universidad de Buenos Aires. Sociedad y Estado es una materia que habla de los problemas de la Argentina y está pensada como una ayuda para todos aquellos que esperan ejercer su profesión en la Argentina.

Ésta es la página Web de una de las Cátedras de Sociedad y Estado del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, que es la Cátedra de la cual soy Profesor Titular. Es decir, que toda la información que se encuentra aquí se refiere solamente a esta Cátedra y no puede extenderse a otras. Afortunadamente, rigen entre nosotros los principios de libertad académica, por los cuales distintas Cátedras tienen diferentes puntos de vista sobre los contenidos de la materia y sobre las técnicas pedagógicas a utilizar, aunque, por supuesto, todas coinciden en el mismo objeto de estudio.

¿Qué pensamos sobre la Sociedad y el Estado?: EL PASO A OTRO MODELO DE PAÍS DEBE HACERSE DENTRO DE LOS MECANISMOS DE LA DEMOCRACIA

La principal finalidad de esta materia es la comprensión de la realidad contemporánea de nuestro país. Estamos dictando una materia que nos ayude a pensar la Argentina. Por eso, ponemos el acento en comprender todas las implicancias del momento histórico actual. Y por eso nuestra insistencia en emplear distintas nociones conceptuales para tratar de comprender la realidad contemporánea.

El que todas las instituciones del país estén simultáneamente en crisis significa una sola cosa: el modelo de país que conocimos se ha agotado. Esto tiene que ver con el amplio grado de incertidumbre e imprevisibilidad del contexto actual.

Cada tanto, hay sucesos que disparan (o reflejan) un cambio completo en las instituciones y en la vida cotidiana de un país. Así pasó con el Cabildo Abierto del 25 de mayo de 1810, con la crisis económica de 1930, o con la noche de las cacerolas.

Por otra parte, algunos sucesos ocurridos en el orden internacional (como el atentado contra las torres gemelas y la posterior militarización de la política internacional) parecen sugerir que el mundo también está teniendo un cambio de época.

Es distinto, entonces, pensar que la Argentina ya no es viable a pensar que una etapa histórica se ha agotado y es necesario reconstruir el país desde otro lugar. Esta reconstrucción tiene que llevarnos a pensar todo el país de vuelta (incluyendo, por supuesto, la Universidad). Dicho cambio tiene que hacerse en democracia, y en esta Cátedra estamos proponiendo formas de participación ciudadana que profundicen la democracia, como una respuesta a la crisis de las instituciones representativas. Pero tenemos que mantener la importancia de los principios genéricos de la democracia (entendida como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, según la definición de Abraham Lincoln).

EL AGOTAMIENTO DE LA UNIVERSIDAD QUE CONOCIMOS

Una de las cosas más difíciles de aceptar es el agotamiento del modelo de Universidad que conocimos. Tal vez nos resulte más fácil aceptar la decadencia del Parlamento y la de la Corte Suprema que la de nuestra Universidad, ya que pertenecemos a ella.

En cada momento histórico, la forma de transmitir el conocimiento se utilizó para reproducir las características de dominación de esa época y las peculiaridades de las formaciones sociales de producción de ese momento. No es casual que el modelo universitario de la Generación del 80 haya sido el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde se estudiaban lenguas clásicas porque así se estilaba en los colegios de la aristocracia francesa. Y no es casual que haya sido el peronismo el que dio impulso a la Universidad Tecnológica.

En cuanto al modelo de Universidad que vivimos y que corresponde a la aspiración de una etapa industrial sofisticada que no llegó a darse, podemos destacar:

La necesidad de disciplinar a los futuros profesionales dentro de un modelo de jerarquías, equivalentes a las jerarquías del orden laboral. La enorme distancia entre el que enseña y el que aprende, la centralidad del poder, la tarima que simboliza que hay uno que está arriba y muchos que están abajo. El conocimiento que no se discute. La imposibilidad de que el docente aprenda nada junto con sus alumnos sino que debe aprender por separado y en otro contexto jerárquico. Son estos algunos ejemplos de un modelo de Universidad pensada como una fábrica de profesionales.

El establecimiento de controles de calidad de tipo industrial sobre estudiantes y sobre cátedras. Se pensaron las evaluaciones con el mismo criterio que el control de calidad de las fábricas, procurando uniformar los productos. El climax de esa forma de pensamiento es el multiple choice, una forma de tomar examen que no necesita ser corregida por un ser humano. El multiple choice garantiza un parámetro de uniformidad en el cual hay una única forma de conocimiento y se procura que las respuestas sean todas iguales. Está claro que el objeto de esta pedagogía fue destruir lo más rico de la aventura del conocimiento, que es la enorme diversidad de puntos de vista.

Al mismo tiempo, se establecieron controles de calidad semejantes sobre las cátedras, poniendo en el centro el mito del nivel de excelencia, lo que significó que el rigor metodológico era más importante que los contenidos y los objetivos del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Todo esto ha muerto con la ruptura histórica que se produjo recientemente y no debería sorprendernos el que muchos de nuestros estudiantes sientan tanto rechazo por esas características del modelo de Universidad como las que tienen sobre determinadas instituciones políticas del país. Por eso estamos tratando de abrir la discusión sobre el modelo académico que necesita nuestra sociedad.

¿Qué queremos hacer con la materia Sociedad y Estado?:

Ahora quiero contarles algunas cuestiones conceptuales, que caracterizan a esta Cátedra:

1. Nos interesa transmitir la noción de fases de desarrollo, como herramienta para la comprensión de los fenómenos sociales, incluyendo especialmente los que ocurren en el momento histórico que estamos viviendo.

Una fase de desarrollo es un período en el que se conforma un cierto modelo de país, que es internamente coherente en todos sus aspectos: la política, la economía, el orden social, la estructura del Estado, los aspectos culturales (desde la pintura y la música hasta las modalidades de las relaciones entre los sexos). Y, también, tiene una modalidad específica de relación con la naturaleza.

Si aceptamos este punto de vista, estamos diciendo simultáneamente que no tiene sentido adoptar una periodización para la historia económica, otra para la historia de la cultura y así sucesivamente. Pensamos en una única periodización para el conjunto de hechos que ocurren en una sociedad humana, ya que entendemos que hay interrelaciones que sólo se dan en ese período histórico. Quizás una buena definición de fase de desarrollo sea el período en el cual se da una cierta modalidad de interacciones entre fenómenos sociales diversos y entre estos con el medio natural.

Por ejemplo, es interesante destacar que durante el período de División Internacional del Trabajo (1860-1930), la ausencia de conflictos de fondo entre los sectores dominantes sobre el modelo de país que se quería implementar mantuvo una relativa estabilidad del régimen institucional (pocos intentos de golpes de Estado) y una relativa estabilidad de la moneda.

Por el contrario, en la fase de Sustitución de Importaciones (1930-1976), al haber un fuerte conflicto entre el sector agroexportador y el sector industrial sobre la definición del modelo de país, tuvimos una fuerte inestabilidad institucional, resultado en buena medida de la disputa por el poder entre ambos sectores. Al mismo tiempo, los altos niveles de inflación de toda esa fase reflejaron las luchas por la distribución del ingreso en el contexto de un modelo de país débilmente consolidado. Simultáneamente, la ampliación de las actividades del Estado (en especial sus actividades empresarias) tuvo por objeto subsidiar el desarrollo industrial. Así, el déficit de los servicios públicos no se debió a ineficiencia sino a otro criterio de eficiencia: había que proporcionar servicios públicos baratos para estimular a la industria y al consumo interno de productos industriales.

Recíprocamente, en la fase posterior que llamamos de Modernización Periférica (1976-2001), la ausencia de conflictos sobre el modelo de país entre los sectores dominantes hizo inimaginable un golpe de Estado. Por algo todos los sectores políticos significativos apoyaron la convertibilidad monetaria. Lo que, además, significa que los conflictos sociales no fueron ya generadores de una inflación importante. Al mismo tiempo, el abandono del proyecto industrialista hace que sea innecesario que los servicios públicos subsidien a la industria y a los consumidores. Si los servicios públicos ya no tienen que dar déficit sino que pueden dar ganancias, es posible privatizarlos. Y, cerrando el círculo, esta privatización permite ofrecer una importante fuente de ganancias a los capitales de los ex industriales. Esto se ve claramente, por ejemplo, cuando nos enteramos de que el déficit de los ferrocarriles privatizados es actualmente, del mismo nivel del que tenían cuando eran estatales: casi un millón de dólares por día. Dinero que antes ponía el Estado para subsidiar a los usuarios de los ferrocarriles y ahora lo pone para subsidiar a sus concesionarios.

Estos son algunos ejemplos muy simplificados de cómo la noción de fases de desarrollo nos lleva a integrar el tratamiento de fenómenos que habitualmente se estudian por separado.

2. Los cambios en las sociedades humanas ocurren a través de conflictos.

El conflicto es una característica de todas las sociedades humanas. Durante nuestras vidas vamos a estar siempre inmersos en conflictos sociales. Por eso es importante aprender a analizarlos y ver de qué modo esos conflictos inciden sobre nuestros propios proyectos.

Casi por definición de conflicto social, el resultado no está predeterminado (la gente no suele iniciar conflictos si tiene la certeza de perderlos): unas veces ganarán unos y otras veces los otros. Me parece oportuno insistir en el carácter dinámico de estos procesos, para evitar los extremos de “una vez que se firmó ya está”, o, por el contrario: “ellos nunca van a dejar que esto suceda”. Tampoco iban a dejar nunca que las mujeres votaran.

3. Los fenómenos sociales no se pueden comprender si no tenemos en cuenta las interrelaciones de las sociedades humanas con el medio natural del que se sustentan y en el que se apoyan.

Esta es la principal razón de la inclusión de los temas ecológicos y de medio ambiente en Sociedad y Estado. No damos los temas ambientales porque seamos ecologistas. De hecho, algunos integrantes de la Cátedra lo son y otros no. Incluimos estos temas porque nuestra perspectiva epistemológica, en Sociedad y Estado, es que los fenómenos sociales no son autónomos con respecto a los procesos naturales. Por ende, muchos procesos históricos simplemente no se entienden si no tenemos en cuenta el contexto natural. Doy un par de ejemplos:

* La supervivencia de la esclavitud en Brasil hasta fines del siglo XIX podría tener mucho que ver con el hecho de que las tecnologías de la época para las producciones tropicales (realizadas en las grandes fazendas) requerían mano de obra no calificada, que, por tanto, no necesitaba ser cuidada, ni tratada como una inversión. Por el contrario, las producciones de clima templado requerían mano de obra calificada, lo que hizo ineficiente la esclavitud en el Río de la Plata.

* El modelo de país de la Generación del ´80 no requirió solamente de los procesos sociales que llevaron a la formación de nuestro Estado Nacional. También fue necesaria la evolución de los ecosistemas pampeanos y su incremento de productividad. La confluencia de las dos evoluciones (y otro montón de cosas, claro) produjo el modelo de “granero del mundo”.

4. Esta Cátedra tiene una propuesta concreta para enfrentar los problemas actuales de las relaciones entre la sociedad y el Estado, que es la ampliación de la democracia participativa.

Hablar de este tema nos lleva a discutir la crisis de representatividad del Estado en la actual etapa histórica. El tema de la corrupción y la desconfianza que la gente le tiene a los políticos son algunos de los emergentes de esa situación. Al no confiar la gente en nadie, la única manera de evitar que el sistema se vuelva ingobernable es abrir la puerta de un Estado que siempre estuvo cerrado a nuevas formas de iniciativa y control popular.

En última instancia, el sistema es más estable (aumenta la gobernabilidad) si se institucionalizan estos mecanismos de participación ciudadana. Asimismo, aumentan las probabilidades de una mayor equidad en las relaciones sociales.

Esto nos remite, nuevamente, al tema del conflicto social, que debería estar presente a lo largo de toda la materia. Una herramienta participativa puede transformarse rápidamente en un simulacro de participación, y la vida social se va a desarrollar en una tensión permanente entre los intentos de unos por que vayan en serio y los de otros para que sea un engaño. O, dicho de otra forma, entre los intentos de abrir el Estado al reclamo ciudadano y los de cerrarlo.

¿Cuál es el método pedagógico y de toma de exámenes que utilizamos?: trabajos prácticos, parciales y final a libro abierto

Los métodos de transmisión del conocimiento y de verificación del proceso de aprendizaje son el reflejo de diferentes concepciones sobre la naturaleza del proceso de enseñanza-aprendizaje. El método de decir en voz alta los contenidos completos a transmitir y exigir su repetición de memoria fue introducido por san Alberto Magno en la Universidad de París en el siglo XII. De este modo, San Alberto es, de algún modo, el inventor de la clase teórica y del examen basado en la memoria.

San Alberto tuvo buenas razones para proceder de este modo. Por una parte, había razones prácticas: los libros eran manuscritos y enormemente caros; es decir, de muy difícil acceso. Era necesario controlar que los alumnos supieran de memoria aquellos textos que difícilmente pudieran volver a leer. También había razones ideológicas: san Alberto pensaba que era portador de una verdad única e indiscutible, y su función era transmitirla con absoluta precisión. Esta forma de dar clases y de tomar exámenes se desarrolló especialmente en la Argentina durante los períodos de dictadura, en los cuales estudiamos muchos de nosotros, bajo principios medievales. De este modo, nos habituamos a transmitir la ideología que venía implícita tras el método pedagógico.

Pero el Renacimiento introdujo algunas modificaciones significativas en la vida universitaria. La invención de la imprenta hizo accesibles los libros para todos los estudiantes y relegó la memoria a un rol secundario. Por otra parte, la introducción del método experimental sustituyó a la interpretación autorizada de los textos sagrados como instrumento para la validación de las afirmaciones. El método experimental supone el trabajo práctico realizado en clase, durante el cual el conocimiento, antes que transmitirse, se construye.

Ligado con esto, se encuentra el tema de la toma de exámenes a libro abierto. En las universidades de París y Bolonia durante la Edad Media, el examen era puramente memorístico. Pero Salamanca introduce, en los siglos XVII y XVIII, el examen a libro abierto. En vez de preguntarles a los alumnos qué decía Aristóteles, les entregaban un texto de este autor y les pedían que lo explicaran en función del conjunto de conocimientos adquiridos. Se trata de la desacralización del libro, para transformarlo en una herramienta de trabajo.

Por eso, con varios siglos de retraso, en esta Cátedra estamos tomando todos nuestros exámenes a libro abierto.

NUESTROS TRABAJOS PRÁCTICOS

De acuerdo con esta concepción sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje, vamos a darle un peso importante a los trabajos prácticos realizados en clase.

Esto se vincula también con nuestra forma de dar los teóricos. No hay ninguna razón para que una clase universitaria consista en la repetición de la misma bibliografía que los estudiantes deben leer. En realidad, clase y bibliografía deberían constituir un sistema interrelacionado e interdependiente. Sería bueno que en las teóricas diéramos los aspectos de contexto que no surgen directamente de la bibliografía y, especialmente, las relaciones entre unos y otros de los textos que estamos dando, y las de estos textos con los hechos cotidianos que se leen en los diarios.

Hay un trabajo práctico que realizamos todos los cuatrimestres en todos los cursos, que es la simulación de una audiencia pública sobre un tema que exprese un conflicto social o ideológico actual. Esta tarea requiere una cierta preparación, que incluye, por lo menos:

Dictado previo de una clase sobre herramientas de la democracia participativa y su necesidad en el actual momento de las relaciones entre la sociedad y el Estado.

Conocimiento de los mecanismos particulares de esta herramienta participativa.

Definición previa del tema, que se supone tenga algo que ver con la actualidad o con cosas que afecten nuestra vida cotidiana.

Definición previa del rol que jugarán los distintos grupos de estudiantes, simulando ser los actores sociales del proyecto o conflicto que se debate en la audiencia pública.

Búsqueda o circulación de información previa sobre los motivos de cada actor social para adoptar la postura que adopta.

LA PASIÓN COMO HERRAMIENTA DEL CONOCIMIENTO

La Universidad que conocimos proponía un tratamiento frío y desapasionado de los temas que analizaba. Se suponía que expresar los propios sentimientos era “poco científico”. Pero nosotros no estamos hablando de la conjugación de los verbos en latín ni de la cantidad de patas de los cangrejos. En Sociedad y Estado estamos hablando de nosotros mismos. De lo que nos pasó en la Argentina y de por qué llegamos a tener los problemas que tenemos.

El sentimiento, entonces, el apasionamiento, tienen que ver con lo que estamos estudiando juntos, porque se refiere a nuestra propia vida. En esta materia tocamos temas abstractos, como la noción de Estado y el modo en que se constituyó el Estado en la Argentina. Pero también hablamos de la guerra y de la corrupción, de la crisis económica y de la violación de los derechos humanos. Esperamos que ustedes conozcan estos temas y se formen su propia opinión sobre ellos, la que no tiene por qué coincidir con la nuestra.

Y también esperamos una actitud de compromiso, para hacer lo posible para sacar al país de la difícil situación que sufrimos.